Esta
vez escribiré un acontecimiento que ha marcado mi vida, obviamente es en
primera persona por que lo estoy viviendo en carne propia. Tal vez algunas
personas me juzguen por compartir este dolor por este medio mediante la
escritura y públicamente por otro lado habrá personas que me den su apoyo y lo
tomen como una nota más, porque si es fuerte pero esta es una manera de
desahogo y sinceramente me gusta mucho escribir.
Estoy pasando por la prueba más fuerte, dura y triste que
nunca imagine vivir. Después de llevar una vida alejada de una de las personas
más importantes, después de venir careciendo de cariño, consejos, imágenes,
recuerdos, regaños, una figura paterna que todo niño, joven y adulto necesita me encuentro en un vació
que daña, que día a día se siente presente en casa, en mi corazón y en toda
situación haciendo falta su opinión, su mandato y su apoyo.
Hoy día miércoles 14 de mayo de 2014 siento la desdicha más
grande de mi historia, mi padre aquella persona inigualable, aquel señor, joven
y niño "luchón" que desde chiquito tuvo que salir adelante por sí solo, que nunca
se dejaba vencer y si algo le terminaba ganando Él se reía de la situación a la
próxima trataba de obtener la victoria, alguien que siempre me enseñó a no
rendirme, a no dejarme de nada ni de nadie, a otorgar el silencio pero ganar el
coraje, un carácter inigualable, pero una cosa exagerada, por otro lado un
hombre con gran corazón que hacia lo posible y lo que estuviera en sus manos
por ayudar a su prójimo.
Hace 40 días exactamente mi papá Jaime López Soto apodado
“El Peligro” antes de hacer lo que más le gusta y su profesión, antes de
exponerse a un accidente más fuerte donde exponía su vida completamente al
correr caballos de carreras, esos caballos
cuarto de milla que general dinero, apuestas y vicio, su más grande amor
su pasión.
Mi papá sufrió un infarto –Sí- en las caballerizas del
establecimiento Hipódromo u Autódromo de Hermosillo, infarto causado por una trombosis de la arteria derecha de su corazón, la que más sangre lleva a nuestro
organismo. A causa de infarto en el momento obtuvo neumonía por haber ingerido
líquidos que estaba expulsando. A base de auxilios que inconscientemente mi
hermano trato de realizar le fue como logró esperar la ambulancia la cual tardo
aproximadamente veinticinco minutos en llegar a Hospital General Del Estado De
Sonora.
Prácticamente mi papá llego muerto, solamente con maniobras para
que su corazón latiera pero sin oxigenación ni corriente sanguínea para su
cerebro, los terceros que presenciaron su llegada al hospital me dicen que
llego en un color fuera de lo normal ya en su último momento.
Después de siete reanimaciones
dadas por los médicos el corazón volvió a latir pero un 80%
muerto por dicho infarto. Necesitando su cuerpo de ventilador para su
respiración y muchos aparatos raros de los hospitales pero gracias a todo eso
el sigue con nosotros.
Mi padre llegó directamente a el área de terapia intensiva,
en el cuál permaneció 21 días allí donde lo podía ver dos veces al día nada más
treinta minutos, eran una eternidad esperar que llegara el momento para estar
cerca de él y darle los cuidados que estuvieran en mis manos, claro siempre con
la diferencia de amor y paciencia, antes
de la visita el doctor en turno nos otorgaba información unos días eran buenas
noticias pero todavía no acababa de digerirlas cuando ya venían malas al
siguiente día, noticias que me partían el alma, todas aquellas esperanzas e
ilusiones eran en vano, literalmente caía de la nube en la que andaba acompañando a
mi viejo.
Lo que más me lleno en ese lapso de tiempo fue saber que los
pulmones, el riñón y el hígado funcionaban perfectamente, el mayor problema fue
el corazón en cierto tiempo, al querer despertarlo mi padre convulsionó y eso
se debía a que algo andaba mal con su cerebro y no logró despertar por sí solo,
se le indujo a un estado de coma para que le bajará la irritación, tres días
después se le dejo de sedar para que pudiera despertar, claro después de
haberle realizado los estudios correspondientes.
Después de un largo tiempo de espera, angustia, soledad,
impotencia y enojo con la vida, en la sala de espera día y noche, luchando en
cada momento para estar cerca de Él, fuerte y man teniéndome de pie, luchando
para salir y sacarlo adelante, me dan la noticia que poco a poco los médicos
fueron sembrando en mi mente, mi papá estaba en un estado grave, en estado
vegetativo, sin vida en su cerebro pero su cuerpo presente ante nosotros.
Fue algo que partió mi sendero en dos, como cuando Dios
abrió el mar para poder pasar, pero yo me encontraba en esos dos grandes
pilares de agua, sin poder respirar, sin poder encontrar una salida a tanto
dolor, me ahogaba en llanto, los nudos en mi garganta eran frecuentes y la respiración siempre me hacía falta.
Él prácticamente está muerto, solo su cuerpo sigue presente,
no sé si me escucha porque no me demuestra ninguna señal, no me mira pero si
abre sus ojos, lo que me tiene más tranquila es saber que el solo respira pero
no siente todo el dolor que yo como hija estoy sintiendo más fuerte que el que
lo vive en carne propia.
Hoy mi papá se encuentra postrado en una cama y pueda que
dure así el resto de su vida, un 99% contra 1% a que se recupere cabe
resignación y muchas ganas de salir adelante en mi corazón el sentimiento cada
día crece más pero tengo que entender que Él ya se fue, y solo su cuerpo sigue
con nosotros.
Ahora
le toco vivir una carrera larga, donde la muerte no gano con blanco, pero si
con media vida.
Jayra Gpe. López
Colsa.
