miércoles, 14 de mayo de 2014

“Los golpes más fuertes vienen de los puños de la vida”

Esta vez escribiré un acontecimiento que ha marcado mi vida, obviamente es en primera persona por que lo estoy viviendo en carne propia. Tal vez algunas personas me juzguen por compartir este dolor por este medio mediante la escritura y públicamente por otro lado habrá personas que me den su apoyo y lo tomen como una nota más, porque si es fuerte pero esta es una manera de desahogo y sinceramente me gusta mucho escribir.

 
       Estoy pasando por la prueba más fuerte, dura y triste que nunca imagine vivir. Después de llevar una vida alejada de una de las personas más importantes, después de venir careciendo de cariño, consejos, imágenes, recuerdos, regaños, una figura paterna que todo niño, joven  y adulto necesita me encuentro en un vació que daña, que día a día se siente presente en casa, en mi corazón y en toda situación haciendo falta su opinión, su mandato y su apoyo.


         Hoy día miércoles 14 de mayo de 2014 siento la desdicha más grande de mi historia, mi padre aquella persona inigualable, aquel señor, joven y niño "luchón" que desde chiquito tuvo que salir adelante por sí solo, que nunca se dejaba vencer y si algo le terminaba ganando Él se reía de la situación a la próxima trataba de obtener la victoria, alguien que siempre me enseñó a no rendirme, a no dejarme de nada ni de nadie, a otorgar el silencio pero ganar el coraje, un carácter inigualable, pero una cosa exagerada, por otro lado un hombre con gran corazón que hacia lo posible y lo que estuviera en sus manos por ayudar a su prójimo.


         Hace 40 días exactamente mi papá Jaime López Soto apodado “El Peligro” antes de hacer lo que más le gusta y su profesión, antes de exponerse a un accidente más fuerte donde exponía su vida completamente al correr caballos de carreras, esos caballos  cuarto de milla que general dinero, apuestas y vicio, su más grande amor su pasión.


         Mi papá sufrió un infarto –Sí- en las caballerizas del establecimiento Hipódromo u Autódromo de Hermosillo, infarto causado por una trombosis de la arteria derecha de su corazón, la que más sangre lleva a nuestro organismo. A causa de infarto en el momento obtuvo neumonía por haber ingerido líquidos que estaba expulsando. A base de auxilios que inconscientemente mi hermano trato de realizar le fue como logró esperar la ambulancia la cual tardo aproximadamente veinticinco minutos en llegar a Hospital General Del Estado De Sonora.


         Prácticamente mi papá llego muerto, solamente con maniobras para que su corazón latiera pero sin oxigenación ni corriente sanguínea para su cerebro, los terceros que presenciaron su llegada al hospital me dicen que llego en un color fuera de lo normal ya en su último momento.


         Después de siete  reanimaciones dadas por los médicos el corazón volvió a latir pero un 80% muerto por dicho infarto. Necesitando su cuerpo de ventilador para su respiración y muchos aparatos raros de los hospitales pero gracias a todo eso el sigue con nosotros.


         Mi padre llegó directamente a el área de terapia intensiva, en el cuál permaneció 21 días allí donde lo podía ver dos veces al día nada más treinta minutos, eran una eternidad esperar que llegara el momento para estar cerca de él y darle los cuidados que estuvieran en mis manos, claro siempre con la diferencia de amor y paciencia,  antes de la visita el doctor en turno nos otorgaba información unos días eran buenas noticias pero todavía no acababa de digerirlas cuando ya venían malas al siguiente día, noticias que me partían el alma, todas aquellas esperanzas e ilusiones eran en vano, literalmente caía de la nube en la que andaba acompañando a mi viejo.


         Lo que más me lleno en ese lapso de tiempo fue saber que los pulmones, el riñón y el hígado funcionaban perfectamente, el mayor problema fue el corazón en cierto tiempo, al querer despertarlo mi padre convulsionó y eso se debía a que algo andaba mal con su cerebro y no logró despertar por sí solo, se le indujo a un estado de coma para que le bajará la irritación, tres días después se le dejo de sedar para que pudiera despertar, claro después de haberle realizado los estudios correspondientes.


         Después de un largo tiempo de espera, angustia, soledad, impotencia y enojo con la vida, en la sala de espera día y noche, luchando en cada momento para estar cerca de Él, fuerte y man teniéndome de pie, luchando para salir y sacarlo adelante, me dan la noticia que poco a poco los médicos fueron sembrando en mi mente, mi papá estaba en un estado grave, en estado vegetativo, sin vida en su cerebro pero su cuerpo presente ante nosotros.


         Fue algo que partió mi sendero en dos, como cuando Dios abrió el mar para poder pasar, pero yo me encontraba en esos dos grandes pilares de agua, sin poder respirar, sin poder encontrar una salida a tanto dolor, me ahogaba en llanto, los nudos en mi garganta eran frecuentes  y la respiración siempre me hacía falta.


         Él prácticamente está muerto, solo su cuerpo sigue presente, no sé si me escucha porque no me demuestra ninguna señal, no me mira pero si abre sus ojos, lo que me tiene más tranquila es saber que el solo respira pero no siente todo el dolor que yo como hija estoy sintiendo más fuerte que el que lo vive en carne propia.


         Hoy mi papá se encuentra postrado en una cama y pueda que dure así el resto de su vida, un 99% contra 1% a que se recupere cabe resignación y muchas ganas de salir adelante en mi corazón el sentimiento cada día crece más pero tengo que entender que Él ya se fue, y solo su cuerpo sigue con nosotros.


Ahora le toco vivir una carrera larga, donde la muerte no gano con blanco, pero si con media vida.

Jayra Gpe. López Colsa.